Cadena de pensamiento
Pedir el razonamiento antes de la conclusión. No es un truco: es lo que te permite auditar la salida. Y en un proyecto que va a pasar por gobernanza, poder auditar la salida vale más que la salida.
El quinto elemento que la mayoría de las guías no cubre, la hoja donde mapeas tres problemas reales de tu empresa, y el constructor para armar y probar el prompt de uno de ellos.
La base que sostiene todo lo demás de esta hoja: los cuatro elementos de un prompt básico, antes de sumar el quinto.
| Elemento | Qué contesta | Ejemplo mínimo |
|---|---|---|
| Rol | Quién eres tú para esta tarea | Eres analista de control interno |
| Contexto | Para quién, en qué sector, con qué restricciones | en una empresa, con reportes de gastos de viaje de empleados |
| Instrucción | Qué quieres que haga | revisa este reporte contra la política de viáticos adjunta |
| Formato | Cómo quieres recibirlo | devuélvelo como tabla de tres columnas |
Están en el noventa por ciento de los prompts que no funcionan.
“Ayúdame con esto” no es una instrucción: no tiene verbo ni objeto. El modelo tiene que adivinar qué significa ayudar, y adivina mal.
Sin eso, el modelo responde para un lector genérico. Y tú no eres un lector genérico: tienes sector, restricciones y una audiencia concreta.
Si no lo pides, recibes prosa. Y la prosa no se puede procesar, ni pegar en una hoja, ni revisar campo por campo.
El modelo hace bien la primera y mal las otras cuatro, y tú no sabes cuál falló. Una petición, una tarea.
No iterar, y concluir que la herramienta no sirve. Es el error más caro de los cinco, porque cierra la puerta en vez de abrirla.
Los cuatro elementos de arriba son el piso. Las dos secciones que siguen agregan lo que convierte un prompt correcto en un prompt ejecutivo: el verbo del trabajo y el criterio de calidad.
Los cuatro elementos base son rol, contexto, instrucción y formato. Aquí están otra vez en su versión ejecutiva, junto con el quinto: el que más cambia el resultado y el que casi nadie escribe.
Quién eres, para quién trabajas, bajo qué restricciones. Sitúa al modelo en tu mundo antes de pedirle nada.
El verbo y el objeto. No la intención. Si no sabes cuál de los siete verbos es tu trabajo, todavía no sabes qué estás pidiendo.
Qué documentos o datos van adjuntos, y qué debe hacer con ellos. Aquí es donde casi todos se quedan cortos: pegan un documento y no dicen qué parte importa.
La estructura exacta de lo que quieres recibir. Un prompt sin formato de salida devuelve prosa, y la prosa no se puede procesar.
Cómo sabrá el modelo (y cómo sabrás tú) que la salida sirve. Es el elemento que casi nadie escribe y el que más cambia el resultado: separa un modelo que inventa de uno que te avisa cuando no sabe.
Misma herramienta, mismo documento. La diferencia completa está en la petición.
Revisa este documento.
Eres analista de control interno en una empresa. Revisa este reporte de gastos y dime qué conceptos exceden la política.
Eres analista de control interno en una empresa, trabajando con reportes de gastos de viaje de empleados. Revisa el reporte adjunto contra la política de viáticos que también adjunto, y determina el estatus de cada gasto. Usa exclusivamente la política adjunta. No agregues reglas que no estén en ella. Devuélvelo como tabla con tres columnas: concepto de gasto | estatus (aprobado / excede el límite / requiere comprobante) | observación Si no puedes determinar el estatus de un gasto con certeza, márcalo como "requiere revisión humana" y explica por qué en la observación. Prefiero un caso señalado a un dato inventado.
Con los cinco elementos resuelves la mayoría de los casos. Estas dos son para el trabajo difícil.
Pedir el razonamiento antes de la conclusión. No es un truco: es lo que te permite auditar la salida. Y en un proyecto que va a pasar por gobernanza, poder auditar la salida vale más que la salida.
Primero que pregunte, después que ejecute. Es la técnica que más tiempo ahorra en trabajo complejo, y la más contraintuitiva, porque uno quiere el resultado de inmediato.
Diez prompts construidos con los cinco elementos, uno por verbo y función. No son tu kit: son ejemplos para ver la anatomía completa antes de escribir el tuyo. El kit reutilizable lo construyes mañana en el taller de Melina.
Quince minutos. Tres problemas reales de tu empresa, uno por hoja. El formato es obligatorio porque es lo que impide escribir una intención en vez de un problema.
En [área], cuando [situación], hoy [quién] hace [qué], y eso cuesta [tiempo / dinero / errores].
“Qué no debe decidir la IA”. Si no puedes nombrar qué queda del lado humano, todavía no entiendes tu propio proceso. Y es lo que va a distinguir tu proyecto en la defensa final.
Elige uno de tus tres problemas (de preferencia el de condición “Directo”) y arma el prompt con los cinco elementos. Ejecútalo, ajusta una sola vez, y guarda las dos versiones.
Quién eres, para quién trabajas, bajo qué restricciones.
Empieza con el verbo de tu trabajo: recupera, extrae, clasifica, redacta, revisa, recomienda, coordina.
Qué va adjunto y qué debe hacer con ello. Incluye los límites: “usa exclusivamente…”.
La estructura exacta. Tabla, lista, campos, longitud.
Qué hacer cuando no está seguro. Qué prefieres: un hueco señalado o un dato inventado.
Qué te devolvió y qué le faltó.
Un solo ajuste. Cuál elemento tocaste y qué mejoró.
Tres problemas con número, verbo, límite humano, condición y revisor; más un prompt en dos versiones con la nota de qué cambiaste. Ese registro es lo que convierte un acierto en un método: la próxima vez que ajustes un prompt, ya sabes qué mirar primero.
Son rol, contexto, instrucción, formato y criterio de calidad. Los primeros cuatro son la base de cualquier prompt; el quinto, el criterio de calidad, es el que más cambia el resultado y el que casi nadie escribe.
Los cinco que más se repiten son pedir la intención en vez de la tarea, no dar rol ni contexto, no decir el formato de salida, meter varias tareas en una sola petición, y aceptar la primera salida sin iterar.
Es uno de los siete tipos de apoyo que la IA puede dar: recuperar y sintetizar, extraer y estructurar, clasificar y priorizar, redactar y transformar, revisar y verificar, recomendar la siguiente acción, o coordinar trabajo multietapa. Nombrar el verbo correcto antes de escribir el prompt resuelve buena parte del trabajo.
Sí. El método de los cinco elementos y los siete verbos es independiente de la industria; lo único que cambia entre un caso y otro son los datos y las restricciones específicas del negocio.
Esta hoja resuelve un problema a la vez. Cuando el mismo trabajo se repite todos los días, involucra información propia del negocio, o necesita conectarse con otras herramientas, el siguiente paso ya no es escribir mejor el prompt.
Si el trabajo se repite, necesita datos propios del negocio, o el resultado tiene que activar algo más allá de una respuesta de texto, ya no basta con un prompt bien escrito: hace falta diseñar el sistema alrededor de él.
Conversemos sobre cuál conviene resolver primero, y si alguno ya cruzó la línea de necesitar un sistema en vez de un prompt.
CONVERSEMOS SOBRE TU CASO